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Migrar: una nueva vida

  ¿Cómo se empaca una vida en una maleta? ¿Cómo se empieza de cero sin dudar si es la decisión correcta? Migrar es un conjunto de dudas, una serie de decisiones que a veces pesan; es dejar a la familia y amigos atrás, es extrañar cada reunión, cada fiesta, cada cumpleaños al que no vamos a estar con esa persona y preguntarnos si la vamos a abrazar otra vez. Hoy, hace 14 años decidí emigrar a Alemania, inicialmente por una maestría de dos años, que, por circunstancias de la vida, hicieron que mi estancia se prolongara hasta optar por una residencia permanente. Después de un par de años en Alemania, decidí volver a emigrar y construir una vida en Suiza. Hace 14 años no lo pensé mucho, quizás la juventud y el hecho de que no tenía mucho que perder, sumado a las ansias que tenía por descubrir el mundo, me hizo dejar mi país más fácilmente de lo que hoy a mis 40 años sería más complicado de enfrentar. Cuando emigré, entendí que la vida en mi país siguió sin mí, que las distancias física...
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Für Joas

  Für Joas   Hace unos meses fui al zoológico de Basel con mi familia. No soy particularmente amante de los zoológicos, pero desde que soy mamá, el zoológico ha sido un destino muy especial para mis hijos, pues lo quieren visitar frecuentemente. Uno de los sitios que más me conmueven en el zoológico, es la casa de los gorilas, chimpancés y monos. Me conmueve porque puedo ver la tristeza y melancolía en las caras de estos animales, especialmente en los gorilas y chimpancés. Sus expresiones son tan parecidas a la de los humanos que a simple vista uno puede darse cuenta de que no quieren estar allí. Ese día en específico, encontré algo perturbador, la gorila Joas se encontraba de espalda en su vitrina y llevaba en sus brazos el cadáver de su bebé, quien al parecer había nacido muerto. Joas no quería dar la cara al mundo, simplemente quería estar allí de espalda, casi escondiéndose con su bebé, al que no quería decir adiós. Aquella imagen me afectó de inmediato, pues ent...

My comfort zone

Staying in my comfort zone has always been the easiest option, and I have tried to extend my stay in this zone as much as possible. I'm not a fan of speed, I don't care about fancy cars, and for that reason, I was never interested in learning how to drive. I grew up in Bogotá, and my family didn't have a car when I was growing up. I didn't see the need to have a car because I always used public transportation. When I was 27, I moved to Germany, and I could manage my life using my bike. Then, when I moved to Switzerland, I could always commute to work by train, and my husband was the one who drove the car when we needed to travel or go shopping. However, when I got pregnant and had my daughter, I realized that having a car makes life easier when you have children. In 2019, I decided to get a Swiss driving license. I started in January 2020 with the first aid course, which was just one day and very easy-going. Two months after the first aid course, the COVID pandemic star...

Huesitos y Kiko

  Ahora que soy mamá hay cosas que me aterran un poco y me hacen pensar y admirar más a mis padres. Al ver a mis hijos crecer y ver como su personalidad y carácter se forman, me hacen recordar la niña que fui y todos los retos que he tenido que vivir y de lo que le espera a ellos. Hay cosas como padres que no podemos controlar 100%, y así me esfuerce al máximo no puedo evitar que mis hijos no vayan a recibir ningún sufrimiento en la vida, es parte de lo que ellos deberán aprender y que les enseñará a madurar y crecer. Aun así, me asusta mucho al ver como en los colegios los niños son víctimas de matoneo y solo espero tener una buena comunicación con mis hijos para que ellos se sientan en la capacidad de confiarme sus tristezas y alegrías, y que yo este allí para poder escuchar y ayudar. El matoneo puede ser una experiencia traumática en la mayoría de los casos, pero a mí me trajo una amiga del alma a la que quiero como una hermana. No es que pretenda romantizar el matoneo c...

El frio y yo

  El frio y yo   El frio, ese helado viento que golpea mi cuerpo aun llevando abrigos y ropa térmica, es algo a lo que nunca me he podido acostumbrar desde que vivo en Europa. Normalmente muchos de los que he conocido, provenientes de esta parte del mundo dicen: “No es cuestión de frio, es cuestión de ropa adecuada”, pues eso no aplica para mí, puedo llevar ropa de invierno y aún tengo frio. Pero no es algo que deba culpar exclusivamente al invierno, quizás soy yo y mi aversión al frio. Crecí en Bogotá, o como muchos de mis compatriotas la llaman “la nevera” y en las mañanas la temperatura de mi ciudad no supera los 8 o 10 grados centígrados, los cuales no son muy lejanos a los grados que se han registrado en el invierno de los últimos dos años en Suiza, donde el calentamiento global y la escasa nieve ha dejado un mal sabor de boca a los amantes del invierno. Este fenómeno climático, el cual merece ser estudiado y analizado por expertos, no es lo que quiero contar, y...

El feto y yo

La siguiente historia fue publicada en la primera edición del concurso de cuentos Caperucita feroz de 2017. El fin de semana fui a ver una película de cine animado, la cual me recordó un episodio de mi niñez. La historia se desarrollaba en India y contaba como una pequeña niña rompía sin querer un precioso reloj, el cual era un tesoro para su padre.  Pues bien, a mí me paso algo muy similar cuando tenía alrededor de seis años en 1990. Mi padre era para ese entonces profesor de la catedra de comportamiento y salud en un colegio de la congregación de hermanas de la caridad de santa Ana, donde mis otras dos hermanas mayores y yo estudiábamos. Yo me encontraba en prescolar y mis hermanas Andrea y Liliana en quinto y décimo grado respectivamente.  Las clases de mi padre, de las cuales Liliana era alumna, se caracterizaban por explicarles a las adolescentes todo lo referente a la educación sexual y la convivencia en valores, que el colegio de señoritas de bien debía incluir en su cu...